Por el derecho a amar

Se cumplen 9 años de la sanción de la ley de Matrimonio Igualitario en nuestro país. 9 años donde quedó claro que somos un país infinitamente más justo de lo que éramos antes. En esta casi década que ha pasado, ninguno de los malos augurios que profetizaban los detractores de la ley se han materializado. No ha llegado sobre nuestras cabezas ningún castigo divino, no se ha naturalizado la zoofilia. Nadie ha pedido casarse con su perro ni se ha destruido a la familia “tradicional”.

Lo que si ha sucedido es que hay mucha gente pudiendo expresar abiertamente su amor y reflejarlo en un matrimonio civil sin importar el sexo de les conyuges. A la distancia esto parece tan sencillo y lógico, pero es toda una conquista que el Estado haya dejado de meterse en la cama de las personas para indicarle con quién podía casarse y con quien no, o que era “sano” y que era “enfremo” desde el punto de vista legal, o quién tenía el derecho de elegir a su pareja libremente y quiénes no.

A pesar del tiempo transcurrido no faltan lo sectores que encubren su incomprensión con visiones apocalípticas del pecado. Mucho de eso se puede ver en el Brasil de hoy, donde el gobierno de Bolsonaro ha puesto a funcionar una maquinaria homofóbica e intolerante donde se persigue a la homosexualidad desde los principales ministerios nacionales. Al mejor estilo de lo ocurrido en la Alemania nazi de los años ’30 la opción para los homosexuales es ocultarse o exiliarse, tal como lo contó hace pocos días en su cuenta personal el periodista de Clarín Bruno Bimbi.

El asesinato de Marielle Franco -la socióloga y militante de los derechos de las mujeres negras de las favelas- fue un mensaje donde se mezcló la idea de mano dura con el odio homofóbico criminal. Pero lo realmente llamativo es que está absolutamente probado que este crimen fue llevado adelante por personas muy cercanas al círculo familiar del actual presidente brasilero, en particular vinculadas a su hijo, Flavio Bolsonaro, hoy senador.

Hasta aqui, en Argentina, hemos recorrido un largo camino, pero no olvidemos que los irracionales siempre están a la vuelta de la esquina, buscando hacer pie en cualquier prejuicio para desatar su odio. Festejemos estos 9 años de matrimonio igualitario de la mejor forma posible, renovando nuestro compromiso para que se consolide este derecho y para que nunca más haya gente obligando a otros al ostracismo social.

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