Macri & Malcorra, Falklands Inc.

Macri & Malcorra, Falklands Inc.

En los años 90 el menemismo propuso para el tema Malvinas, algo que llamaron “cláusula paraguas”, que consistía en entablar conversaciones con Gran Bretaña sobre las islas pero dejando por fuera la cuestión de la soberanía. Como parte de esa estrategia el Canciller Di Tella inició una política de “seducción” hacia los Kelpers regalándoles peluches, enviándoles tarjetitas y haciéndoles decenas de guiños.

Pero la verdad nada es que de eso sirvió, por el contrario, el famoso paraguas abrió la puerta al reconocimiento tácito de derechos de los ingleses sobre las islas, y hoy ese peligro se vuelve a instalar cuando se negocia la explotación conjunta de pesca e hidrocarburos en la zona de Malvinas, dejando fuera de la discusión la cuestión de la soberanía.

El camino emprendido por el presidente Macri y la canciller Malcorra no solo es peligroso sino que pretende “normalizar” las relaciones con Inglaterra desde una base falsa, endeble, con una idea que ya falló en el pasado y que pone en riesgo nuestros derechos soberanos. Pero lo más grave del asunto es que se lleva adelante una política exterior tan trascendente sin haberla discutido con nadie, sin haberla debatido con la sociedad y sin que medien explicaciones de por qué se obra de esta manera.

Como bien marcó hace unos días el ex Canciller Taiana en una nota periodística “El acuerdo trata, nada menos, de desmontar las medidas legales que ha venido aplicando nuestro país para resguardar sus derechos y sus recursos naturales no renovables por tratarse, además, de acciones expresamente prohibidas por las Naciones Unidas. La Asamblea General llama, desde 1976, a las dos partes en la disputa a no modificar unilateralmente la situación mientras subsista la disputa que el Reino Unido hoy reconoce.”

Por todo lo dicho no queda otra que preguntarse ¿Quién autorizó a Malcorra a decir al Financial Times que “las islas (Malvinas) no son una prioridad”? ¿Con quién charló Macri su decisión de avalar un acuerdo con los usurpadores que pone tan felices a los kelpers y que deja tan mal parada a la Argentina?

Malvinas sigue siendo una espina imperialista clavada en medio del mar argentino y el hecho de aceptarla o ignorarla no va a lograr que nos duela menos, solo va a servir para seguir tirando la pelota fuera de la cancha.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*