La pobreza es mucho más que un número

Hoy la pobreza está en boca de muchos funcionarios, pero lamentablemente vemos que lo que preocupa es más la disputa por los números, que proponer soluciones a un problema que impacta de manera real sobre muchísimas personas.

Por eso me pareció importante rescatar dos noticias aparecidas en estos días vinculadas directamente a esta temática: La primera apareció ayer a partir de un trabajo de la UNC donde se dejó expuesto que la pobreza en el norte cordobés tiene implicaciones que van mucho más allá de no tener plata para adquirir tal o cual bien, sino que impacta sobre la salud de la personas. Según ese estudio, a mayor pobreza, crecen los casos de cáncer y en particular de cáncer de mama. La pobreza entonces no es solo un problema de plata es un drama sanitario que impacta especialmente sobre mujeres, niños y niñas. (Leer nota completa aquí)

La otra nota periodistica salió hoy y habla sobre como ha crecido la malnutrición en los barrios humildes de nuestra Córdoba. El trabajo fue realizado por los propios vecinos, organizados en Barrios de Pie y asesorados, preparados y con seguimiento de profesionales. Y los resultados son muy preocupantes: entre lxs pibxs censados de entre 2 y 19 años, 448 (47 por ciento) padecen alguna de las siguientes variantes de malnutrición: sobrepeso (20 por ciento); obesidad (18 por ciento); riesgo de bajo peso (5 por ciento), o bajo peso (4 por ciento).  (Leer nota completa aquí)

Con estos datos concretos de la realidad, creo que es vergonzoso escuchar a funcionarios tirándose la pelota de los números sin proponer una sola idea superadora. Es lamentable que del lado del gobierno nacional se nieguen a discutir una emergencia alimentaria urgente. Y es muy triste que la provincia de Córdoba continúe desplegando multitud de planes desarticulados cuyo principal objetivo no es combatir la pobreza y la indigencia sino armar su aparatito clientelar.

Desde #Somos creemos que para enfrentar esta situación necesitamos, primero dejar de negar el problema, segundo asumir que este tema va mucho más allá de los números fríos y que involucra a personas de carne y hueso; y tercero ponernos a trabajar fuerte para declarar una emergencia alimentaria nacional, reestructurar los impuestos, y apoyar las iniciativas de creación de nuevos y mejores puestos de trabajo que impacten realmente sobre la economía popular.

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