La Marcha Federal abre caminos

“No hay otro camino”, “el mundo nos ha dicho que debemos ir más rápido…” Son frases que hemos oído decir el presidente Macri a la hora de justificar tarifazos y ajustes.

Pero frente a esas realidades “inconmovibles e inevitables” que nos quiere imponer el actual gobierno, hay otra realidad, la verdadera, la que recorre los barrios de la Argentina: la de una pobreza creciente, que además de haberse asentado sobre un núcleo duro del más del 30%, hoy se expande de la mano de los gruesos desaciertos económicos del ejecutivo.

La inflación, la devaluación, las subas de tarifas, son todos ítems que Macri prometió en campaña no transitar, pero aquí estamos, siendo testigos de corridas cambiarias, de boletas de servicios casi impagables, de aumentos de transporte en cadena, y -lo que es más grave- de un descenso pronunciado del consumo popular.

La leche y la carne vacuna, por ejemplo, han desaparecido casi por completo de la mesa de millones de familias, y en reemplazo de sus indispensables proteínas han aparecido las harinas y el mate cocido, nuevamente en el centro de la escena, para engañar al hambre.

De esto no hablan los equipos económicos de Casa Rosada, de esto no dice nada el FMI. Esta situación se mira de refilón desde algunos medios y hasta no falta quien exige airado desde un micrófono el recorte “a fondo de los planes sociales”.

Frases que creíamos olvidadas han regresado desde el arcón de los años 90 y se nos clavan en los ojos y en los oídos. Economistas neoliberales repiten su letanía de que “el ajuste debe ir hasta el hueso”, o que la culpa de esta crisis es de todos los argentinos y argentinas porque -dicen- “nos hemos acostumbrado a gastar mucho”. ¿Quiénes gastan mucho? ¿Los que viven de changas? ¿El 35% de trabajadores en negro? ¿Los millones de excluidos?

Por todo esto es que hoy a comenzado a recorrer las rutas y las calles de nuestro país una nueva Marcha Federal, que lleva como principal consigna “Por Pan y Trabajo” y que es sin dudas parte de una ola de movilizaciones que se encuentra y reencuentra en cada esquina. El objetivo es movilizar desde los cuatro puntos cardinales a esa Argentina silenciosa que sufre las consecuencias del ajuste y que se ha puesto de pie para reclamar por su derecho a una vida digna.

Hoy marchamos porque hace muchos años aprendimos que nadie se salva solo, y que lo único que se consigue dejando de lado la posibilidad de tender puentes y aunar reclamos, es que triunfen los que diseñan un país pequeño, dividido, enfrentado, lleno de grietas estériles.

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