Hay que volver hablar de Córdoba

Entrevista realizada por Victor Valente/ @LaUnionRegional
El dirigente Néstor Moccia recorrió Sierras Chicas, y a su paso dejó conceptos para mostrar su propia mirada de hacia dónde se puede perfilar el progresismo cordobés ante la hegemonía de Unión por Córdoba y frente a las medidas de la gestión nacional de Cambiemos. Evocó los nombres de Liliana Montero, Griselda Baldata, Carolina Scotto, Juan Pablo Quinteros, Vitín Baronetto y Tomás Méndez, a quien no se lo cruzó de casualidad, porque también callejeó por la región.
Moccia fue dirigente estudiantil en los 80, participó del movimiento de resistencia al menemismo en los 90, más tarde fue parte de la construcción de la Juventud de la CTA y llegó a ser asesor de la Secretaría General de la Presidencia en el kirchnerismo. Hoy es dirigente nacional de Libres del Sur y fue candidato a diputado nacional por Córdoba en la lista de Progresistas.
-¿Qué andas haciendo por Sierras Chicas en el arranque del famoso segundo semestre?
-Estoy simplemente visitando a vecinas y vecinos de estas ciudades para conversar sobre lo que nos dejó la última elección para empezar a mirar qué caminos podemos trazar juntos teniendo en cuenta las medidas tomadas por un presidente que representa una derecha que debemos mirar sin prejuicios. No olvidemos que hace unos años no faltaron los que subestimaron a Macri y los suyos, y así les fue. Creo que contra lo que muchos pensaban, el PRO es mucho más que un grupo de sub 50 despuntando el vicio de la política desde una perspectiva neoliberal, no hay nada de amateurismo ni improvisación en una gestión que fogueó a buena parte de sus cuadros en la administración de la ciudad de Buenos Aires, que en octubre le ganó al PJ en su bastión de provincia de Buenos Aires, y que se comió a una parte importante del radicalismo transformándolo en un aliado menor, que debió abandonar sus banderas de justicia, decencia y equidad en función de subirse al carro del ganador.
¿Cómo crees que esta realidad política se traduce en nuestra provincia?
-En Córdoba pasan cosas similares a lo que sucede en la nación, tanto el PJ como la UCR aparecen encabezando localmente la ola de “sinceramiento de la economía” que no es otra cosa que el ajuste que ya todos conocemos. En esto y en el besamanos que ensayan tanto Schiaretti como Mestre cada vez que viene el presidente a la provincia hay más coincidencias que diferencias. Hoy está claro que el Partido Cordobés es una realidad tangible y determinante en nuestra provincia, y a eso se lo puede constatar casi a diario en las votaciones de la Legislatura. La clave política de todo esto es que dejamos hace rato de hablar de Córdoba en términos de provincia y terminamos siempre midiendo las necesidades y expectativas cordobesas en función de la relación que se tiene con Buenos Aires. Antes, todo lo malo que nos pasaba era culpa de la mala interacción entre Provincia y Capital Federal, hoy se nos dice que todos los problemas se solucionarán haciéndose amigos de Macri. Este discurso termina diluyendo las responsabilidades de los funcionarios provinciales en temas como el aumento de la pobreza, el avance narco, la destrucción de la salud pública o los casos evidentes de corrupción y sobreprecios en la obra pública.
-Así planteado parece una encerrona sin perspectiva de cambio…
-Creo sinceramente que para afrontar este complejo panorama, debemos asumir el desafío de construir un tercer espacio político que tenga como punto de partida acordar en el diagnóstico y que confluya en una alternativa que supere el posibilismo, pero que fundamentalmente retome la necesidad de hablar de Córdoba con perspectiva cordobesa y en función de lo que podemos hacer nosotros para solucionar nuestros problemas.
-¿Existen posibilidades de construir ese espacio?
-Creo que sí, principalmente porque hay dirigentes y actores sociales importantes que hoy están muy involucrados en la lucha contra los problemas reales de la provincia y los conocen mejor, y más de cerca, que varios ministros del gobernador, por ejemplo curas o sectores de la iglesia, organizaciones sociales como Barrios de Pie y otros, el CIPPES, sectores de la academia que en la UNC acompañaron la exitosa gestión de los últimos años; gente de Apyme que encabeza Eduardo Fernández, además de grupos ambientalistas y los vinculados a la problemática de la violencia de género, solo para nombrar algunos.
-¿Y a nivel de referencias políticas?
-Liliana Montero me parece una dirigente consecuente que ha desarrollado una dura pelea en la legislatura en favor de la salud pública y denunciando la corrupción del gobierno. También me parece importante el rol que decida jugar Tomás Méndez en una movida de este tipo y que nos permita ir más allá de las referencias personales o de los sectarismos que nos han hecho perder tantas oportunidades. Hay personas muy valiosas como Griselda Baldata que tienen mucho para aportar desde su experiencia. A eso sumale los socialistas, los progresistas, los militantes nacionales y populares que acompañaron la primera gestión municipal de Luis Juez como Juan Pablo Quinteros o Vitín Baronetto, los que se sintieron convocados por la diputación de Carolina Scotto, e incluso muchos radicales que se dan cuenta de que el proyecto de Cambiemos no solo no los contiene sino que incluso traiciona sus ideales partidarios históricos. Sinceramente creo que hay una oportunidad enorme de construir un espacio político que nos contenga a todos, que acepte la diversidad de orígenes y que se ponga a trabajar sin preguntar tanto de dónde venimos sino que plantee lo que queremos y necesitamos a futuro.

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